La historia de las 147 libras tiene intención de escribir otro capítulo inmortal. Y es que Miguel Angel Cotto y Antonio Margarito tienen en sus puños la posibilidad de trazar líneas que perduren más allá de sus carreras, traspasando el tiempo marcado por el tañido de la campana y que sobrepase lo que puede significar una noche de boxeo en Las Vegas.
Suena exagerado? "Es la pelea de mi vida", dijeron más o menos de forma parecida y al mismo tiempo el puertorriqueño y el mexicano. Es que el peso welter se ha convertido en una categoría de gran relieve en el escenario del pugilismo.
Si la memoria quiere hacer un largo viaje surgen nombres como Ray Sugar Robinson, Henry Amstrong o Kid Gavilan. Pero si se acerca a la era de las peleas televisadas en vivo ya aparecen Ray Sugar Leonard, Thomas Hearns, Roberto Durán, Pipino Cuevas, Pernell Whitaker, Oscar de la Hoya y Félix Trinidad.
Por eso, no es poco el desafío para Cotto y Margarito, ya que el boxeo es, quizás como pocos, el deporte más nostálgico, donde el carácter evocativo se manifiesta constantemente, tanto en los fanáticos como en los especialistas.
Y sobre ellos estará el gran desafío de estar a la altura de las grandes noches.
Tradición de los pueblos
Como si las 147 libras no arrastraran una antología suficientemente espesa, también la liturgia del choque México-Puerto Rico (o Puerto Rico-México, para no ofender) también arrastra su carga a la hora de hablar de boxeo.
Y más allá de recordar dos ejemplos como Salvador Sánchez ante Wilfredo Gómez o Julio César Chávez frente a Héctor "Macho" Camacho, lo cierto es que ambos países tienen diferentes escuelas boxísticas: la azteca, visceral y aguerrida, difiere de la boricua, distinguida y exquisita.
En este caso, en cierta medida la tradición no se representará absolutamente, ya que Margarito no es el típico guerrero, aunque no sea de los que le escapa a la batalla franca.
Sin embargo, el originario de Tijuana ha demostrado a lo largo de su carrera tener cierta distinción a la hora de combatir, principalmente por su gran porte físico y buena envergadura para la categoría.
Sus mejores obras se vieron casualmente ante un boricua, Kermit Cintrón, a quien anestesió en las dos ocasiones que tuvo enfrente.
Casualmente la segunda fue en su última pelea, el 12 de abril, cuando conquistó el cetro welter de la FIB. Cinturón que no podrá exponer, ya que el organismo le exigió hacerlo ante Joshua Clottey, primero en la clasificación.
Quien sí expondrá su corona es Cotto, quien a la hora de combatir ha demostrado claramente sus virtudes desde el inicio de su carrera. El boricua es prácticamente un peleador de manual. Ejecuta sus movimientos con una precisión y coordinación tal que, por momentos, hace pensar que alguien lo está manejando desde alguna parte.
Pero esa sensación, lejos de convertirlo en un autómata, es una manifestación clara de su talento. De la lectura que realiza de sus oponentes para anticiparse a lo que puede ocurrir. Pocas veces se lo ha visto brillar, pero siempre que sube al ring lo acompaña la impresión de que no puede perder la contienda.
El camino a la gran pelea
Los rumbos que depositaron a Cotto y Margarito en el cuadrilátero del MGM Grand son divergentes.
El boricua fue enhebrando triunfo tras triunfo y aumentando la carga de oposición para llegar a la que se espera sea su prueba consagratoria. La estrategia de su carrera, comandada por la Top Rank, no tiene nada que envidiarle a los planes de guerra de Napoléon Bonaparte.
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| Margarito promete vencer a Cotto. (Al Bello / Getty Images) |
Margarito será el primer rival de relieve en las 147 libras que tenga el peso welter como división natural. El año pasado Cotto liquidó a Zab Judah y Shane Mosley, quienes provenían de categorías más bajas, al igual que el puertorriqueño, ex monarca
superligero de la OMB.
Y lo cierto es que salvo algún sacudón ante el colombiano Ricardo Torres, un round frente a DeMarcus "Chop Chop" Corley o pasajes del duelo ante Mosley, Cotto no ha visto en riesgo real su condición de invicto.
Por su parte, el mexicano exhibe rivales de menor jerarquía en su carrera. Nunca ha estado verdaderamente en una mega-pelea. Un poco por postergación, otro tanto por errores de conducción, lo cierto es que Margarito jamás estuvo en una pelea con la trascendencia que tiene la del sábado. Y eso es un punto a favor del boricua.
Duelo de fundamentos
Sabido es que en el boxeo la luz se puede apagar en cualquier instante, decretando el final de la función. Sin embargo, eso no invalida que se pueda despuntar el vicio lúdico de intentar anticipar lo que puede acontecer cuando dos colosos se miden.
Y en ese juego, queda marcado a fuego que los fundamentos de Cotto y Margarito se cruzan pero a la vez pueden complementarse para ver una gran pelea.
El mexicano, sin ser un devastador de rivales, tiene la suficiente pegada como para inquietar a Cotto, quien ha mostrado en su momento ciertos errores defensivos. El talón de Aquiles de boricua está por el lado izquierdo de su guardia, luego que lanza, justamente, su puño zurdo en gancho o recto. Y, como sabido es que Margarito posee un potente punch de derecha, esa puede ser una buena posibilidad para el azteca, acostumbrado a trabajar en contragolpe.
Pero no podrá haber desatenciones por el lado mexicano, ya que Cotto, un auténtico demoledor, suele comenzar a elaborar sus victorias castigando al cuerpo. Por lo que la guardia de Margarito no tendrá que ofrecer resquicios en la zona hepática. Un error en ese plano podría ser fundamental.
Por eso, en principio, la guerra en la trinchera del cuerpo a cuerpo es favorable para el boricua, mientras que la pelea con comando a distancia sería lo más conveniente para Margarito, sobre todo por el largo de sus brazos.
Impredecible
Así las cosas. Estamos ante uno de esos combates que se ven como impredecibles. En definitiva, los más excitantes para asistir como amante del boxeo. La oferta del escenario pugilístico suele ofrecer mayoría de contiendas en las que contamos con un ganador casi seguro, mientras que las de complejo vaticinio son las menos.
Por eso en la ley de oferta y demanda, como bien escaso, Cotto-Margarito / Margarito-Cotto se vuelve una joya del mercado. La que parece ser, en primera instancia, la mayor candidata para ser declarada pelea del año.
Para el mexicano sería la hora de conseguir un reconocimiento que hasta el momento no ha conquistado. Mientras que para Cotto existe la posibilidad de ir definitivamente por el trono de mejor peleador libra por libra y soñar con que Floyd
Mayweather Jr. decida dejar de lado su retiro para enfrentarlo.
Grandes objetivos para los boxeadores. Grandes expectativas para los aficionados. Síntomas inequívocos de estar a las puertas de una gran pelea.